¡Piratas a la vista!

Escribir un buen libro no es fácil. No se trata de tener una idea y volcarla en un papel o en un archivo de Word. Se necesita tiempo, creatividad, ingenio, buen conocimiento de la lengua y de sus normas gramaticales y ortográficas.

Luego de acabar la última página hay que corregir y no una vez sino varias veces. En algunos casos el proceso lleva un año o más durante el cual el autor se ha «quemado las pestañas» para producir una obra en condiciones.

Como no encuentra una editorial que se interese por su trabajo, el escritor decide autopublicarlo en formato digital. Muchas plataformas y algunos gurúes de la autoedición aconsejan poner el e-book gratis en el prelanzamiento o a precios muy bajos para tentar al público a hacerse con él. Y… el libro se mueve unos cuantos escalones hacia arriba en los ranking. A nivel económico no significa nada, no compensa en absoluto las horas invertidas y, lo que es peor:

Los piratas están camuflados en la red y frotándose las manos.

Está comprobado que España es el país de Europa en el que más versiones pirata se descargan entre libros, películas y música. Casi el 70% y, donde hay demanda… está la oferta para cubrirla.

Así que el autor que ha trabajado tanto para escribir su obra se encuentra que además de venderla a precios irrisorios con tal de hacerla visible, cobrará los centavos que le quedan sobre 3 de cada 10 libros que se vendan en el mercado digital.

Aquí algunos podrían pensar que estamos en contra del libro digital….

¡No! En absoluto.

El libro digital ha sido un gran invento y ha llegado para quedarse. No reemplaza al libro físico y está dirigido a un público distinto. Tiene la gran virtud de haber popularizado y extendido la lectura en nichos poblacionales reacios a comprar libros en papel y en los sectores más jóvenes de la sociedad. Y todos los formatos pueden convivir y producir beneficios… Sin embargo, hay que darle a cada uno su lugar. Si la publicación en digital implica la inmediata piratería y los precios deben ser mucho más bajos, se debe hacer mucho después. Es una cuestión de lógica comercial. Una tienda de moda nunca hará rebajas de las nuevas colecciones de la temporada.

Por ello, JL Editorial publica las obras de sus autores en digital cuando ya han tenido un buen recorrido por las librerías tradicionales y los grandes centros comerciales.

No podemos evitar la piratería, es un problema de legislación y de mentalidad del consumidor. Lo que sí podemos hacer es no dejarles el botín a su merced, nuevo, reluciente y recién estrenado.